EL AUTOR

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Osvaldo Soriano, periodista y escritor argentino, nace en Mar del Plata  en 1943. Hijo de Araceli y Lola Mora y Alberto Francua, transcurre su infancia y adolescencia entre numerosas mudanzas, debido a la labor de su padre como inspector de Obras Sanitarias, que lo llevaron a vivir  en San Luís, Río Negro – cuyos paisajes evocará en su obra y en sus columnas periodísticas-, pasando también por Río Cuarto, provincia de Córdoba. Finalmente, su familia se asienta en Tandil, ciudad natal de su madre. A los 26 años, Osvaldo decide viajar a Buenos Aires para incursionar en el periodismo.

En 1969 se incorpora en Primera Plana, continuando su camino profesional en destacadas revistas y diarios, tales como Panorama, La Opinión y El Cronista. Su trascendencia como escritor se da a partir de 1973 con su novela Triste, solitario y final. El golpe de Estado cívico militar que tiene lugar en Argentina en 1976 lo lleva a exiliarse en Europa. Allí publicará dos libros más, que posteriormente serán llevadas al cine: No habrá más penas ni olvido  y Cuarteles de invierno. Ambos aparecen en la Argentina en 1982 y lo convierten en el autor vivo más leído del país.

En su regreso, durante la democracia, tuvo un rol fundamental en Página/12, diario del que fue cofundador en 1987, y en donde se destacaron sus crónicas en la contratapa de la publicación. Cuatro novelas más (A sus plantas rendido un león, en 1986; Una sombra ya pronto serás, en 1990; El ojo de la patria, en 1992 y La hora sin sombra, en 1995) y cuatro volúmenes con sus mejores crónicas periodísticas (Artistas, locos y criminales, en 1984; Rebeldes, soñadores y fugitivos, en 1988; Cuentos de los años felices, en 1993 y Piratas, fantasmas y dinosaurios, en 1996) lo convirtieron en un clásico contemporáneo de la literatura argentina.

CUARTELES DE INVIERNO

Cuarteles de Invierno es la tercera novela publicada por Osvaldo Soriano. La misma, fue escrita durante su exilio en Bélgica y Francia entre 1977 y 1979. Fue llevada al cine dos veces, en el año 1984. En 1981 fue considerada en Italia la mejor novela extranjera.

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La historia se haya contextualizada en la última dictadura cívico militar argentina (1976-1983), en un pueblo ficticio del interior llamado Colonia Vela (en él también transcurre su novela anterior, No habrá más penas ni olvido. Según el autor, nace a partir de un lugar de su conocimiento, ubicado en las cercanías de Tandil, llamado Estación Vela.

Los protagonistas son Andrés Galván, un cantante de cierto renombre, y Tony Rocha, un boxeador en retirada. Ambos llegan al pueblo convocados por sus autoridades civiles y militares a formar parte de un gran festival organizado para celebrar un nuevo aniversario de Colonia Vela en donde se espera que Galván deleite a los lugareños con sus tangos y en donde Rocha se enfrentará en el ring contra Sepúlveda, un joven boxeador, candidato del pueblo y de las Fuerzas Armadas.

Estos dos personajes, desconocidos entre sí pasan a compartir su estadía en el lugar, pese a cierta incompatibilidad de personalidades. La relación se terminará afianzando dada la serie de sucesos de abuso y violencia que comienzan a sufrir juntos por parte de las autoridades militares y civiles del pueblo.

Si bien la violencia se percibe desde el primer capítulo, con la llegada de los protagonistas y el recibimiento de militares armados, con actitudes hostiles propias de estos personajes, pareciera que dado el perfil de los protagonistas (en nada vinculado a la vida política) su paso por allí no tiene nada comprometedor.

Sin embargo, un punto quiebre se da en el relato cuando Galván se niega al pedido de un autógrafo por parte de un paramilitar. A partir de ese momento se sucederá una secuencia de atropellos que romperán abruptamente con la leve cordialidad que hasta ese punto habían recibido del “poderoso del pueblo” y los militares organizadores del festival.

Rocha recibe un disparo en su mano, que lo deja en total desventaja frente a su contrincante y el show de Galván es cancelado, por el descubrimiento de supuestos antecedentes extremistas y recibe la orden de retirarse del pueblo.

No obstante, al enterarse de que la pelea de Rocha estaba arreglada para que gane el candidato del pueblo, decide quedarse y salvar la vida de su ahora amigo. El boxeador, testarudo, desatiende esas versiones y opta por seguir adelante con la pelea en la que es derrotado con una paliza que lo deja hospitalizado. La desatención que recibe en ese lugar llevan a Galván a tomar la decisión de irse del pueblo con su amigo, con el fin de salvarle la vida. En esta parte final se intensifica la sensación de desamparo e indiferencia, que se prolonga a lo largo de toda la historia, por parte de los terceros, que si bien son testigos de lo que allí sucede, se presentan inmóviles y desentendidos.

ANALISIS DE LA OBRA

EJE 1: NUEVO PERIODISMO

En esta obra podemos detectar los grandes valores del nuevo periodismo: la integración de la literatura, su belleza formal, y lo mejor del periodismo, es decir, la investigación. De hecho, Soriano es caracterizado por combinar en sus relatos artificios clásicos del género novelesco (construcción de personajes y diálogos) como en los lineamientos del periodismo (un estilo llano y fácilmente asimilable para el lector). Si bien el autor no presenta una investigación periodística para dar cuenta de los sucesos de violencia que se vivieron bajo el gobierno dictatorial, a través del relato narrado, el trabajo intenso en la descripción de los personajes, lugares y hechos más los diálogos intervinientes, logra transmitir el ambiente que se percibía en esa época como así también la impronta local.

EJE 2: ELINOR OCHS “NARRATIVA”

Según Elinor Ochs, los relatos tienen que ver con:

– Sucesos dignos de mención: En este caso, los hechos de violencia y de abuso de poder que se atraviesa en un gobierno de facto.

Tiene como objeto la evaluación moral de un hecho, de una acción, de un estado psicológico. A través de la descripción de las actitudes de cada uno de los personajes, no solo podemos observar el hincapié que el autor hace sobre el nefasto accionar de los militares sino también el desentendimiento por parte de terceros, testigos en muchos casos de los hechos de violencia que allí tienen lugar.

“Aunque yo lo considero quizás el mejor de mis libros, el que no dudaría en escribir otra vez, es la novela de la que menos me hablan. Creo que eso se debe a que es un enjuiciamiento implícito a toda la sociedad argentina de aquellos tiempos, cuando cerraban los ojos al genocidio. En el final de la novela, cuando Rocha lleva a Galván en la camilla hacia la estación, todas las ventanas del pueblo están cerradas, no hay un solo gesto de solidaridad. El único es el loco del pueblo, que termina colgado de un árbol. Sólo las Madres de Plaza de Mayo rompieron el cerco de silencio en torno al terrorismo de Estado.”

Entrevista con Inés Pardal, Buenos Aires Herald, enero de 1989.

– Son selecciones más que reflejos de la realidad: La historia es narrada por uno de los protagonistas. Podríamos decir que lo que allí se cuenta tiene que una visión subjetiva, la de una persona con determinadas características y un bagaje cultural determinantes en la lectura de la realidad que lo rodea.

Tratan de esclarecer un problema al colocarlo dentro de una secuencia de sucesos y circunstancias según causa efecto. La novela aborda el abuso de poder de los militares y la indiferencia de un pueblo que aplaude a un gobierno de facto, pero para llegar a esta situación el relato se enmarca en la llegada de los protagonistas al lugar y su discurrir hasta que se produce el quiebre de la historia, con Galván negándose a dar un autógrafo (causa), desembocándose a partir de allí una serie de sucesos (efectos) que dan cuenta del estado de situación que el autor quiere dar a luz.

– Tienen como eje un suceso principal que perturba el equilibrio de las circunstancias ordinarias y esperadas. En los capítulos V y VI, con la aparición de los grafitis, la negativa de Galván a dar un autógrafo y la posterior cancelación de su show por supuestos antecedentes extremistas presentan una ruptura en una historia que hasta ese momento se desenvolvía de forma relativamente tranquila. El suceso principal sería la revelación de dos personajes comunes ante la autoridad que presentan los militares.

– Es una teoría de sucesos en el sentido en que suministra una explicación de hechos desde un punto de vista particular. En este caso, la mirada del narrador, vestido en el personaje de Galván.

– Es un medio discursivo para la exploración y resolución colectiva de problemas; también constituye un instrumento para instanciar identidades sociales y personajes. En una de las tantas entrevistas realizadas a Osvaldo Soriano, el autor reconoce: “Si mis novelas sirven para conocernos un poco mejor, para no olvidar este tiempo infame, yo seré feliz”.

EJE 3: TOMÁS ELOY MARTÍNEZ. EL PERIODISMO VUELVE A CONTAR HISTORIAS

– Las narraciones buscan que el lector identifique los destinos ajenos con sus propios destinos, que se digan: a mí también puede pasarme esto. El hecho de que los protagonistas de la historia, pese a la actividad que en cierta forma se destacan (la música y el boxeo), sean descriptos como sujetos con virtudes y defectos, que no se salen del común de las personas, permite que los lectores puedan sentirse identificados con sus sentires. Soriano, de esta manera, rompe con aquel imaginario que sentencia que “solo quienes ‘andaban en algo raro’” sufrían las consecuencias del accionar represivo y violento de la dictadura.

EJE 4: TOMÁS ELOY MARTÍNEZ. FICCIONES VERDADERAS.

– Si bien toda ficción es una reelaboración de algo real, en el caso de las ficciones verdaderas, el gesto de apropiación de la realidad es más evidente. Si bien sus personajes y el lugar en el que se desarrolla la novela son ficcionales, la historia se aferra en los detalles que caracterizan esa época: la presencia militar en todos los espacios, la evasión del común de la gente sobre lo que allí sucedía, la indefensión de las personas ante el avance autoritario y violento. No se presentan en la obra hechos o situaciones que uno pueda concebir como “fuera de lo normal” (dentro de la “normalidad” que se vivía en esa época.)

–  En las ficciones verdaderas hay una mutua complicidad entre el autor y el lector. Este acaba identificándose, porque las experiencias a las que alude el texto literario son reconocidas por el lector como propias o como el eco de algo propio. Quien lea esta novela, habiendo vivido esa época o conociéndola a través de transmisión histórica, puede identificar en todo momento circunstancias que caracterizan aquellos años trágicos.

– Si las ficciones verdaderas reflejan una conciencia plena de la época de producción es porque su origen deriva de hechos que definen a esa época. La violencia, abuso de poder extremo e impunidad vividos bajo el último gobierno militar del país, sumado al “yo no estaba enterado de nada”, son características que definen esa época.

La escritura literaria tiende a crear verdades que coexisten con otros objetos reales, pero que no son la realidad sino, en el mejor de los casos, una representación que tiene la misma fuerza de la realidad y engendra una ilusión igualmente verdadera.  Todo el relato constituye una representación. Tanto personajes como escenario y acciones son ficcionales. No obstante, la narración en todo momento nos lleva a conectarnos con la “realidad conocida”, lo que sabemos sobre lo sucedido en esos años. Es una novela que sin la advertencia de su carácter ficcional podría, sin ningún inconveniente, ser interpretada como una historia verdadera.

Resulta interesante, además, el recurso de Soriano de tomar ciertos elementos de la realidad, como el pueblo en el que se desarrolla la historia, que según él tiene su referencia en una localidad cercana a Tandil, llamada Estación Vela. Así mismo, el personaje del “poderoso” del pueblo, Ávila Gallo, tiene su origen en una persona de la vida real, en ese momento funcionario de Bussi en Tucumán.

Sin embargo, uno de los detalles más ricos de estas “representaciones” lo constituye el episodio en el que Galván se niega a dar el autógrafo al agente paramilitar. Sobre el mismo Soriano explicó en una entervista a Página/12:

“Me acuerdo que ese dato era de la realidad. El personaje trata de evitar firmar de manera elegante, y el milico le contesta: “Rivero me firmó”. Eso es porque, cuando estaba escribiendo el libro, yo había visto que Edmundo Rivero, a quien adoraba, había acompañado a Videal en un viaje: es decir, firmaba. De alguna manera, mi personaje estaba diciendo: “Yo ni siquiera soy Rivero, pero no firmo”. “

EJE 5: ALBERT CHILLÓN “TEXTOS FACTICIOS”

Chillón dice: “los actos de ficción en que incursionamos al hablar nos permiten aprehender y expresar de modo figural (imaginativo y retórico) todas esas cosas que llamamos realidad.” Soriano, utilizando el recurso de un texto ficcional, logra poner en palabras, desde la distancia, la visión que él tiene de los sucesos que en ese momento ocurren en su país.

Dentro de la clasificación propuesta por este autor, encuadraríamos este texto dentro de las Enunciaciones ficticias o ficciones explícitas: ficción explícita e intencional. Vocación fabuladora de tenor realista, dado que reúne todas las características propias de esta categoría: Verdad esencial en búsqueda, verosimilitud referencial, mundo posible reconocible.