La Provincia de San Juan, ubicada en la región de Cuyo al noroeste del país, conserva algunas hermosas viviendas construidas a principios del siglo pasado. Aquí conoceremos una de ellas: El Chalet Graffigna. El chalet Graffigna es una de las cuatro principales casonas históricas de la provincia de San Juan, Argentina, ubicado en la calle Sargento Cabral 1150 Este, en la capital de esa provincia. Estas grandes obras pertenecieron a tradicionales familias sanjuaninas, dándoles una importante histórica, económica y política de la provincia. El chalet Graffigna fue encargado por el bodeguero Alberto Graffigna, como para su Dora Del Bono, ya que por sus obligaciones no pudo obsequiarle la luna de . La obra se comenzó a construir en 1925 y estuvo a cargo del arquitecto Jorge Ravinovich, junto a su socio Juan Pollack. La fue construida con bloques de cemento elaborados en una fábrica que se instaló en el lugar. La casona al florentino, le permitió a su propietario recrear parte de su Toscana natal y fue terminada un año después. La volumetría se simplifica en un prisma de rectangular encastrado en una de sus aristas, por de un cuerpo similar, aunque de menores dimensiones. La casona tiene un paseo hasta llegar a ella, contando con una gran explanada en piedra laja, donde se ubican bancos de estilo florentino, una gran fuente de agua a su derecha y un importante cantero con diferentes especies de arbustos, a la izquierda hay una barrera de cipreses italianos marcando el límite del terreno. La fachada cuenta con molduras de estilo florentino, en color dorado viejo y ocre, con pinturas murales ubicadas a cada lado de esta y con un reloj de sol en la torre derecha. En la puerta principal se pueden apreciar pinturas en tonos azules imitando mosaicos venecianos de aquella época. La casona dispone de diez dormitorios, la principal cuenta con un balcón que da a la fachada, dos cocinas, tres baños, una habitación para la caja fuerte y un altillo. En su interior, se observa una chimenea en mármol con relieves como protagonista del estar. Los muebles son, en su gran mayoría, italianos; siendo algunos de ellos diseñados por el propio arquitecto y otros traídos de Alemania. En el espacio se encuentra también una escalera en mármol, la cual conduce a la habitación principal, donde se alberga una majestuosa cama matrimonial entre dos columnas, los roperos se ubican a sus costados, empotrados en la pared; allí se encuentran dos puertas que conducen una a un vestidor y baño, y la otra a un pequeño dormitorio donde dormían sus hijos cuando eran recién nacidos. Los pisos del chalet son de parquet, y las puertas interiores, de roble con cristales. Algunas paredes están revestidas en piedra ónix, traídas de África. La residencia fue afectada por el terremoto del año 1944, y se restauró recién en el año 1958. El chalet cambió sus dueños en numerosas oportunidades, y hace ya un par de años fue declarado patrimonio provincial, formando así parte de nuestra historia e identidad.