Órganos análogos son aquellos que realizan una misma función, pese a que tienen estructuras diferentes. Por ejemplo, las alas de una mosca y las alas de una paloma son órganos análogos. Según esto, se deberían clasificar juntos un insecto y un ave. Pero las clasificaciones basadas en los órganos análogos son artificiales.

Tanto las moscas como las palomas tienen alas para volar, pero este carácter común no se debe a un alto grado de parentesco. En realidad, estos dos animales, según la teoría de la evolución, provienen de antepasados muy distintos. El parecido se debe a que los dos se han adaptado al vuelo y para ello desarrollan alas en su proceso evolutivo. En casos como éste se habla de evolución convergente.

Órganos homólogos son aquellos que tienen la misma o parecida interna, pese a que pueden estar adaptados a realizar funciones muy distintas. Así, por ejemplo, son órganos homólogos las alas de un pájaro y los de un . Las clasificaciones basadas en los órganos homólogos son .

Las extremidades anteriores de los vertebrados constituyen un buen ejemplo de órganos homólogos. El que los órganos homólogos tengan la misma estructura interna, a pesar de tener funciones tan distintas, hace pensar que son adaptaciones que han ido adquiriendo los diversos descendientes de un mismo antepasado común. Se puede hablar, pues, de una evolución divergente, ya que aparecen formas diferentes según los medios a los que se han adaptado los distintos animales