Licenciado en Historia, ejerce como profesor de secundaria y universitario. Comenzó a escribir cuentos a mediados de la década de 1990, relatos futboleros que encontraron una amplia gracias a la difusión que de ellos hizo Alejandro Apo en su programa “Todo con afecto”, que se emitía por Continental.1 Reconocido hincha del Club Atlético Independiente, Sacheri expresa en los relatos su gran pasión por el fútbol de una manera atrapante, entretenida, y amable, demostrando un perfecto entendimiento de la cultura futbolera popular argentina y .

Además de varios libros de relatos, ha escrito dos novelas. La primera, La pregunta de sus (2005), fue llevada al cine por el director Juan José Campanella con el nombre de El secreto de sus ojos y ha cosechado numerosos premios, entre ellos el Oscar a la mejor película extranjera 2010. El guion de la película fue escrito por Campanella y Sacheri.

Algunas de sus narraciones han sido publicadas en medios gráficos de la Argentina, y España, e incluidas por el Ministerio de Educación argentino en sus de estímulo de la lectura.

Su obra está siendo traducida al alemán, francés y otros idiomas.

Actualmente, Sacheri está trabajando en la adaptación de un cuento de Roberto Fontanarrosa para la nueva película animada de Juan José Campanella, y que llevará el título Metegol. Su última obra, “Papeles en el viento”, publicada en agosto del 2011. Por último, su mejor frase: “Hay quienes sostienen que el fútbol no tiene nada que ver con la del , con sus cosas más esenciales. Desconozco cuánto sabe esa gente de la vida. Pero de algo estoy seguro: NO SABEN NADA DE FÚTBOL”

Esperándolo a Tito y otros cuentos de fútbol (2000) Una de las tantas Hobras maestras de Eduardo Sacheri

GUERRA DE LAS MALVINAS

El 2 de abril de 1982, tres días después de la movilización en la Plaza de Mayo, alrededor de cinco mil efectivos al mando del general Mario Benjamín Menéndez desembarcaron en Puerto Stanley, la capital de las Islas Malvinas, desde entonces rebautizada como Puerto Argentino. Los cuarenta y nueve marines ingleses que conformaban la pequeña guarnición encargada de la custodia del archipiélago fueron capturados y trasladados a Montevideo junto con el gobernador Hunt. El general Menéndez asumió como gobernador de Malvinas. Aunque para la sociedad argentina la toma de Malvinas fue algo inesperado, el plan militar hacia tiempo que se venia analizando.

Gran Bretaña había alertado al gobierno de Estados Unidos cuando la invasión pareció inminente, lo que dio lugar a un infructuoso llamamiento de última hora por parte del presidente estadounidense Ronald Reagan al presidente argentino Galtieri.

El gobierno británico de la primera ministra Margaret Thatcher se enfrentó a una grave crisis política, que provocó la dimisión inmediata del ministro de Asuntos Exteriores, Lord Carrington. Margaret Thatcher para mejorar su política decidió liberar las islas y su primer triunfo fue diplomático, pues logró que el Consejo de de las Naciones Unidas declarara a la Argentina “país agresor” y obtuvo el aval incondicional de EE.UU. y de la Comunidad Económica Europea.

El apoyo latinoamericano a la Argentina fue casi unánime. Nicaragua ofreció tropas; Venezuela, petróleo y Perú, aviones de reemplazo. Solamente el régimen de Pinochet, en Chile, adoptó una posición contraria, concediendo a los británicos suministros y bases para unidades de comandos.

Rápidamente se reunió un importante destacamento de fuerzas, formado por dos portaaviones y unos 28.000 hombres. Cuando este destacamento inició su viaje de 8.000 millas hasta el Atlántico sur, se produjo una intensa actividad diplomática por parte del secretario de Estado (ministro de Asuntos Exteriores) de Estados Unidos, Alexander Haig, el cual trató de convencer a Argentina de que tenía más posibilidades de alcanzar su objetivo aceptando entablar negociaciones diplomáticas, pero al fracasar en sus esfuerzos, el 30 de abril anunció formalmente el apoyo estadounidense a Gran Bretaña.

Ante la posibilidad cada vez más real de un conflicto bélico, hubo algunos intentos de mediación, entre los que se destacaron el del secretario general de la ONU, Javier Pérez de Cuellar, y el secretario de Estado norte­americano, Alexander Haig. Pero todos fueron infructuosos. El 1 de mayo comenzó la guerra.

El 25 de abril, las fuerzas británicas reconquistaron Georgia del Sur. A comienzos de mayo, tras el despliegue del grueso de sus fuerzas en la zona, los aviones de la RAF (Fuerza Aéreas británicas) comenzaron a atacar las posiciones argentinas, en especial la pista de aterrizaje de Puerto Stanley (Puerto Argentino, antiguo Puerto Soledad). Aunque los británicos no lograron expulsar a las fuerzas aéreas y navales argentinas, el submarino nuclear Conqueror provocó el hundimiento del crucero argentino General Belgrano, falleciendo 368 hombres. A continuación, un misil Exocet lanzado por la aviación argentina hundió a un destructor británico, el HMS Sheffield.

El 21 de mayo, unos días después de que concluyeran los esfuerzos de la ONU, sin que se produjera ningún avance, las tropas británicas desembarcaron en San Carlos (en la Gran Malvina). El desembarco se llevó a cabo con éxito, pero durante los días siguientes no cesaron los ataques aéreos contra los buques británicos que trataban de desembarcar suministros en tierra. Fueron hundidos tres buques de guerra y un mercante, el Atlantic Conveyor, varios helicópteros se perdieron y numerosos aviones argentinos fueron derribados.

El saldo final de la guerra fue la reocupación de los tres archipiélagos por parte del Reino Unido y la muerte de 649 militares argentinos, 255 británicos y 3 civiles isleños.

Me van a tener que disculpar – Eduardo Sacheri (Resumen)
Este cuento relata como en el mundial de Mexico 1986, en el cual ademas de eliminarlos ganandoles 2-1 y saliendo campeones, intentamos “llenar” el dolor que nos quedó sobre su Victoria en las Islas Malvinas, finalizada el 21 de mayo de 1982, con un saldo de 649 militares Argentinos caidos en combate.

Los dos historicos goles de Diego Armando Maradona, el primero en el minuto  51 buscó a Valdano y Sansom da una pared accidental, el “10” argentino se levantó y con la mano tocó la pelota, ante la irritación y los reclamos de los ingleses. El segundo desde mediocampo fue dejando a ingleses en el camino, no uno ni dos, sino seis, medio equipo inglés se quedó mirando como evadía la salida de Shilton para anotar el segúndo de Argentina en el minuto 54.
Y aunque el afano estaba bien, pero era poco. Porque el afano de ellos era mas grande, asia faltaba humillarlos por las buenas, inmortalizando estos dos goles para que en cada ocasion en los que se los volviese a ver en cada rincon del mundo, ellos se vean llegando tarde al cruce, ellos viendolo desde el piso, ellos hundiendose en la triste y humilde derrota futbolera, absoluta, eterna, e inolvidable.

Y aunque este espectador no pude juzgar a este tipo con la misma bara que a los demas mortales, ya que el le deve esos dos goles a Inglaterra y su unico modo de agradecérselo es dejarlo en paz con sus cosas, porque el tiempo cometio la estupidez de seguir transcurriendo, el deve tener la honestidad de rrecordarlo para toda la vida.

Primer gol en el minuto 51, buscó a Valdano y Sansom da una pared accidental, el “10” argentino se levantó y con la mano tocó la pelota, ante la irritación y los reclamos de los ingleses.

El mejor gol del siglo, relato por Victor Hugo Morales
“La va a tocar para Diego: ahí la tiene Maradona; lo marcan dos, pisa la pelota Maradona. Arranca por la derecha el genio de fútbol mundial, y deja el tercero ¡y va a tocar para Burruchaga! Siempre Maradona… ¡Genio! ¡Genio! ¡Genio! Ta-ta-ta-ta-ta-ta-ta… ¡Goooooolll!! ¡Goooooolll! ¡Quiero llorar! ¡Dios santo! ¡Viva el fútbol! ¡Golaazo! ¡Diegooooo! ¡Maradooona! ¡Es para llorar, perdóneme! Maradona, en una corrida memorable, en la jugada de todos los tiempos, barrilete cósmico, ¿de qué planeta viniste? Para dejar en el camino tanto inglés, para que el país sea un puño apretado, gritando por Argentina… Argentina dos; Inglaterra cero. ¡Diegol, Diegol, Diego Armando Maradona! Gracias Dios, por el fútbol, por Maradona, por estas lágrimas, por éste… Argentina dos; Inglaterra cero.”