La mayoría de los estudiantes de carreras afines a la medicina u odontología tienen en su poder y lo necesitan con fines de estudio, material óseo, que lo adquieren comprándolo en algunos cementerios. No fue así desde un principio, sino que este comercio, como sucede seguido en la Argentina, se popularizó cuando creció la demanda de huesos.  Esta práctica de compra y venta de material óseo es ilegal pero nadie se encarga de controlarla y el negocio sigue creciendo.

 

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En cementerios como el  de Disidentes, El Salvador y  La Piedad de la ciudad de Rosario la venta de huesos es ya un comercio rentable para los sepultureros. Pero no sólo ellos son  responsables, desde la Universidad Nacional de Rosario de odontología, entregan a sus alumnos un papel, firmado por el decano, que los autoriza a retirar material óseo para estudio. Este “comprobante” no funciona en lo absoluto para los alumnos, que no tienen otra opción mas que comprar el material para cumplir con el plan de estudio. La única salida que les queda es ir  “por atrás”.

La reglamentación  que prohíbe estas prácticas no es concreta. La normativa se encuentra dentro de la Ley 24.193 de Donación de Órganos, en un apartado que especifica que la venta de huesos y material óseo es delito y está prohibido. Si a las pruebas remitimos, hecha la ley, hecha la trampa.

 

Gabriel Peca, es tío de un estudiante de medicina y se acercó al cementerio de Disidentes para consultar como podía hacer para conseguir un esqueleto. “Fui un lunes, me dijeron que vaya al día siguiente a las 20, me dieron como un turno”, admitió Peca. Contó también que cuando fue a retirar su “pedido” el cementerio estaba cerrado y se lo entregaron sin problema en una bolsa de consorcio negra. Con esto queda en evidencia que no sólo los responsables es el personal del cementerio que entrega y comercializa los huesos sino todos los que hacen la vista gorda ante estas prácticas.

Varios estudiantes de odontología de la UNR afirman que la  mayoría de los alumnos no les queda otra alternativa, ya que de otra manera no pueden conseguir el material de estudio.  “En el cementerio La Piedad conseguí los dientes, directamente se los pedí al cuidador, tienen en frascos de mermeladas piezas dentarias y uno elige los más lindos”, dijo Santiago Tressens, estudiante de 3er año de odontología.

“Los mismos sepultureros saben cuando vas buscando dientes o huesos y se acercan a ofrecerte”, agregó Emilio Farias, estudiante de odontología.

Por su parte el Centro de Estudiantes Ceo-Gio de la facultad de odontología  dió a conocer su versión de la historia. Luciano Plati, que es secretario de la UNR dijo: “Si el alumno compra ya no es problema nuestro, acá nunca tuvimos ningún reclamo al respecto”. Ésta es la clásica “lavada de manos”, se desligan del problema y se mantienen al margen de la situación.

Las declaraciones se contradicen con las de los alumnos, que aseguran que “ tienen que comprar si o si cráneos, mandíbulas y dientes para poder estudiar”.

Si del tema precios se trata y comparado con objetos de la vida cotidiana un diente sale entre 1,50 y 2 pesos según el estado, casi como un kilo de azúcar. “El esqueleto entero lo compré en 100 pesos”, dijo Peca y se asemeja al precio de la comida que consume una familia tipo en 3 días. Farias recalcó: “La mandíbula la pagué 50 pesos en el cementerio La Piedad, luego de que me negaran dármela de manera legal con el papel que entrega mi facultad”.

 

Y si en Argentina vivimos, en la siguiente declamación se ve la astucia de un buen argento: “Existen deliberys de dientes, que te los traen a domicilio a un precio mayor, 5 pesos”, afirmó Emilio.

 

Luego de la única entrevista que concedió el Centro de Estudiantes de odontología y creyendo que tenía las puertas abiertas para dialogar con ellos cuando quisiera, volví a la facultad. Esta vez sin éxito, intente hablar con los chicos del Centro de Estudiantes que me habían atendido la otra vez, pero adjudicaron que estaban muy ocupados y no podían hablar conmigo, insistí para tener una entrevista con el decano Guillermo Franchella (quien 15 días antes me iba a atender pero se ausentó a la cita adjudicando problemas renales y reposo por un tiempo) pero tampoco tuve suerte. Con estas actitudes dejan entrever que por parte de la facultad saben lo que esta pasando con la compra y venta de huesos pero no se quieren hacer cargo ni tomar cartas en el asunto, quien sabe por qué motivo, probablemente económico.

 

La realidad es que el comercio de huesos en los cementerios de la ciudad de Rosario está a la orden del día, para cualquier persona y sin dificultad. Lucran con las necesidades de los estudiantes y desde los ámbitos como es la universidad donde deberían amparar a los chicos e incluso facilitarles las cosas, por extrañas razones y manejes internos no lo hacen.