Un niño entra a su sala diciendo ¡¡Hola!!… se dirige decidido al sector de los percheros, cuelga su abrigo, saca de su un cuaderno y un paquete de , toma el cuaderno y lo deposita en una caja roja… toma las galletas y las pone en una , luego se dirige al lugar en el que sus amigos juegan, se detiene un instante a mirar y comienza a interactuar con ellos….

Si estuviéramos observando cualquier sala de Jardín de Infantes ubicada en cualquier ciudad de Latinoamérica probablemente veríamos a niños de orígenes muy diversos, procediendo con la misma y autonomía. Son muchas las situaciones que se desarrollan en las salas en las que los niños saben exactamente qué hacer y cómo proceder. Seguramente no los veríamos tan decididos y desenvueltos en los primeros días de concurrencia a clase.
También resultan escenas comunes el homenaje a la Bandera, los saludos con cantos, la situación de ronda inicial, las conversaciones grupales… La cotidiana de la sala está colmada de “rituales” en los que participan en forma recurrente tanto niños como educadores, a lo largo de el ciclo escolar.
Estas prácticas, clásicas en las propuestas de Educación Infantil perviven, -más allá de los operados en sus formas-, a lo largo del tiempo y se rastrean tanto si echamos una mirada histórica como si comparamos situaciones de sala en lugares diversos.
Si de describirlas se trata, podríamos decir que las rutinas tienen, en general, un componente de acción que aparece como necesaria, ya sea para el niño o para la organización de la tarea. Podemos considerar dentro de las primeras la colación, la , el en el patio… todas ellas actividades que tienen en su origen la intencionalidad de dar respuesta a necesidades de los niños… mientras que actividades como la formación de rondas para la conversación inicial, los “trenes” para desplazarse por la institución, los cantos para dar comienzo a una actividad o para obtener silencio, las filas o las rondas para esperar sentados un turno, las formaciones para los saludos iniciales parecieran ser actividades que responden a la búsqueda de modos de organización que “agilicen”, “ordenen” y hagan viables situaciones que de otro modo resultarían aparentemente complejas para el docente, dada la cantidad de niños con las que se maneja.

En general involucran , recitados o rimas que indican el inicio de dicha rutina. Apenas se entonan o recitan las primeras frases, los grupos ya saben qué es lo que viene a continuación y se disponen para ello, no sin cierto nivel de automatismo.
En gran medida están vinculadas a la adquisición de hábitos y siempre están atravesadas por variables culturales que claramente imponen una modalidad particular de hacer las cosas, asumida como la mejor manera de resolverlas. Parecieran inamovibles, inmodificable, naturalizadas por todos los actores…. en el jardín “las cosas se hacen así…” dicen los involucrados, incluidos los niños que a veces las reclaman frente a los cambios.
La presencia de este de quehaceres ha generado innumerables debates dentro del campo de discusión de especialistas del área, que han realizado desarrollos diferentes en relación a su funcionalidad, su estructura, sus sentidos (o sus sin sentidos…) dentro de la propuesta.
El panorama de posturas es amplio y variado según sean los aspectos tenidos a consideración a la hora de teorizar acerca de las rutinas en la escuela. El espectro de opiniones se extiende desde quienes las consideran instrumentos de sometimiento y estrategia para ejercer control (Landreani, 2001, Martínez y Sena, 2003, Kantor 1988) a quienes las entienden como organizadores estables que le permiten al niño proceder con cierto nivel de certezas dentro de la lógica establecida de funcionamiento del grupo (Rosemberg, 2000). Seguramente, en ambas miradas, los autores no estén describiendo el mismo tipo de prácticas pero sin duda hacen referencia a puntos cercanos dentro de este continuo que va desde los organizadores a los automatismos.
Ahora bien, cabría preguntarse cuál es el límite en el cual la organización diaria de estructuras estables que facilitan a los niños su desenvolvimiento en la sala adquieren el nivel de automatismo tal que las transforma en ritos mecánicos, estímulos frente a los cuales los niños responden como reflejos condicionados… cuál es el punto en el que dejan de funcionar como “pistas de contextualización” (Cook Gumperz, 1988 Sarlé, 2000) que facilitan al niño la comprensión del devenir cotidiano y se transforman en estrategias de sometimiento acrítico a prácticas que, con el uso, hasta han quedado despojadas de sentidos.
Esta discusión no es menor para la Educación Inicial y pone sobre el tapete una de las grandes contradicciones que atraviesa la propuesta de enseñanza, tensionando aspectos muy arraigados a la vida cotidiana de los jardines. Por un lado, el devenir de la tarea y las características propias de los niños a esta edad, hacen necesaria la presencia de rutinas pero, determinado manejo de dichas rutinas deviene en una pérdida de sentidos que sólo propicia la aceptación ciega, las rutinas pierden su razón de ser y se transforman en modos de dominación que sólo apuntan al ordenamiento.
Abrir el tema en toda su complejidad posibilita la construcción de una perspectiva de análisis más profunda, sin duda necesaria para tensionar aspectos en lo aparente tan centrales de nuestra tarea.

 

INGRESO Y SALUDO

Objetivos:

* Valorar y respetar los símbolos patrios.
* Participar activamente del momento.

Actividades:

* Ingresar al jardín. Formar
* Saludar e izar la bandera.
* Saludar a las Señoritas y al jardín. Ingresar a la sala.
* Reconocimiento de su lugar en el perchero.
* Asistencia: (niños presentes y niños ausentes)
* Comentario acerca del estado del tiempo.
* Charlas breves sobre fechas sobresalientes y temas relevantes.

HIGIENE Y MERIENDA

Objetivos:

* Afianzar hábitos de higiene, cortesía y orden.
* Conozca los distintos códigos utilizados para este momento.
* Sea solidario con sus compañeros.
* Autonomía.

Actividades:

* Higienizarse las manos. Preparar la mesa.
* Agradecimiento habitual.
* Canciones alusivas.
* Merendar.
* Limpiar y ordenar la sala.

JUEGO LIBRE

Objetivos:

* Manifieste entusiasmo al jugar con sus compañeros.
* Disfrute de la vida al aire libre y de los juegos libres del patio.
* Adquiera mayor confianza en sí mismo.
* Respete las reglas dadas.
* Coopere y valore los juegos colectivos.

Actividades:

* Juegos libres en hamaca, tobogán y trepadores.

NARRACIÓN 

Objetivos:

* Disfrute del momento literario.
* Desarrolle su imaginación.
* Comprenda la idea principal de un relato o narración.
* Dramatice situaciones o personajes de acuerdo a sus posibilidades.
* Desarrolle el placer e interés por la lectura.

Actividades:

* Los niños disfrutarán de poesías, cuentos, relatos alusivos, rimas adivinanzas y todas las manifestaciones literarias que sean de interés del grupo.

DESCANSO

Objetivos:

* Que logre una relajación adecuada, para continuar con las actividades o retirarse del jardín.

Actividades:

* Relajación.
* Respiración adecuada.
* Canciones y nanas.
* Escucha de melodías de una cajita musical.

DESPEDIDA

Objetivos:

* Valorar y respetar los símbolos patrios.
* Participar activamente del momento.

Actividades:

* Arriar la bandera.
* Canción de despedida.
* Egreso de jardín.